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“Existe más historia que geografía en una botella de vino”. J. Kressman

“Existe más historia que geografía en una botella de vino”. J. Kressman

Jorge Rubín de Celis

Probablemente en nuestro país  todos los conocedores y amantes del vino  han degustado  el malbec, por ser este varietal  no sólo muy conocido y cultivado en el mundo entero, sino también  por ser la uva insignia de la Argentina.

Se trata de una uva normalmente utilizada para hacer vino tinto que originalmente fue una de las seis variedades permitidas para las mezclas (blends) del vino de Burdeos (Bordereax), Francia y que fue conocida como cot y presentada en el siglo XVIII por Monsier Malbeck en Gironde (Francia), donde tomó el nombre que ahora tiene.

Como todo producto del terroir (combinación única y perfecta de los factores ambientales vinculados con el lugar donde se cultiva la uva), tiene características propias de su especie y también  propias del lugar específico donde se cultiva. 

Con respecto al lugar donde se cultiva, los enólogos han establecido que esta uva es diferente de acuerdo a su procedencia, es decir  los malbecs de Francia, Italia, Estados Unidos, Argentina, etc., son distintos entre sí  y si son degustados en vinos de alta gama, es relativamente fácil darse cuenta de ello.

Y esa diferencia es la que ha hecho que el malbec argentino se destaque a nivel mundial y represente a los mejores vinos de este país, por ser más suave y menos tánico que los del resto del mundo. Esta uva actualmente se cultiva en Mendoza, Salta, la Patagonia y muchos otros lugares de las regiones vitivinícolas de este país, hasta tal punto de ser el primer productor mundial, seguido por Francia y otros países con cultivos menores como Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Bolivia.

Cada 17 de abril  se celebra el Día Mundial del Malbec, recordando el día en el que el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento encomendó a Michel Aimé Pouget, el año 1853, la misión de introducir nuevas variedades de uva, entre las que estuvo el malbec, introducido en Argentina en 1868.

La industria del vino malbec  ha crecido y se ha desarrollado tanto, que hay un sinnúmero de vinos producidos con altísimos estándares de calidad y por enólogos de todo el mundo. De esta manera  existen innumerables ejemplos vanguardistas que expresan notables desarrollos técnicos y científicos. Por su importancia, citamos algunos de ellos.

El vino Malbec producido en un viñedo sudamericano de más de 120 años de antigüedad es el Primeras Viñas de Lagarde. El enológo californiano Paul Hoobs   combina los cuatro malbecs más representativos del terroir argentino  para hacer, con la bodega Vicentin, un vino Blend de Malbecs. Esta misma bodega ha producido un sofisticado y único vino Blanco de Malbec.
 
También están los varietales especializados de Siesta en el Tahuantinsuyu Malbec o los malbecs biodinámicos de la marca Animal o los vinos malbec producidos en Argentina por el famoso enólogo francés Michel Rolland. 

Esta uva  no sólo ha sido utilizada para elaborar maravillosos varietales, sino también son ideales para formar parte de blends, por la solidez que proporcionan a estas mezclas y por los sabores de frutos rojos y su alta capacidad de guarda. De esta manera  forman parte de muchos blends famosos y vanguardistas como Alma Negra,  Tikal, o de muchos vinos de corte de  producción especializada, como Miras o Albertina Blend de Blends.

En términos generales, el fruto es de piel delgada   necesita mayor sol, calor y amplitud térmica  que otras especies. Su color violeta es oscuro y abundante en taninos. Tiene un perfil frutado intenso, donde se destacan sabores que van desde frutos rojos frescos y maduros  hasta frutos oscuros del bosque e inclusive mermeladas y notas florales de aromas a violetas. Su magia permite que el malbec evolucione con sofisticadas notas de madera, cuero y aromas lácticos, por sus grandes capacidades de añejamiento, mezcla y guarda.

Si bien la variedad de sabores del malbec y de los blends que puede llegar a formar es casi infinita, también podemos estar seguros que cada una de ellas nos puede regalar momentos únicos, inolvidables e irrepetibles.


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