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Opinión

TIPNIS: de la tragedia a la farsa

Según el autor, si hace seis años el debate en torno a la carretera por el TIPNIS era un importante hito en la historia del proceso de cambio, hoy “sólo engendra vergüenza ajena”.

TIPNIS: de la tragedia a la farsa
Pablo Solón Ambientalista
 
Carlos Marx escribió en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: "Hegel dice, en alguna parte, que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se repiten, para decirlo de alguna manera, dos veces. Pero se olvidó agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa”.

La historia del TIPNIS se vuelve a repetir seis años más tarde. Ayer fue como tragedia del proceso de cambio, hoy es una farsa inexplicable en el cual se invoca una consulta amañada a los indígenas en nombre de un pretendido "desarrollo” que supuestamente estaría prohibido por la "intangibilidad” del TIPNIS, que establece la Ley 180 aprobada por la mayoría parlamentaria del Gobierno, y promulgada por el propio presidente Evo Morales el 24 de octubre de 2011.

El debate sobre por qué quieren anular ahora la Ley 180 se ha vuelto una discusión que sólo engendra vergüenza ajena. Por ejemplo, cuando escuchamos decir al Vicepresidente: "Estamos hablando de la intangibilidad, que significa que usted no puede sacar una hoja, usted no puede levantar una rama, usted no puede tocar nada, es decir, no puede hacer una escuela, un hospital, no puede hacer perforaciones para colocar agua potable para los compañeros”. 

¿Será que los indígenas del TIPNIS han vivido sin levantar ni una sola rama durante estos últimos seis años? o ¿creerá el Vicepresidente que no sabemos leer noticias como esta del 15 de agosto del 2015 en la que el titular dice "El Gobierno entrega escuelas en el TIPNIS”?

Para ponerle más condimento a esta comedia, el viceministro de Transporte declara cuatro días después del Vicepresidente: "Podemos señalar que tenemos un territorio del TIPNIS con explotación forestal, hay concesiones en el área de turismo, pistas clandestinas que están instaladas, hay caminos y sendas que abrieron las empresas madereras, hay concesiones de pesca y caza, hay 50 mil hectáreas de actividad ganadera y hay una industria de cuero y carne de lagarto”. ¿En qué quedamos? ¿No que "no se puede tocar nada” por la "intangibilidad” del TIPNIS según el Vicepresidente?  Pero su Viceministro afirma que hay de todo en el TIPNIS... Si la intangibilidad prohíbe hasta "levantar una sola rama”, ¿cómo es posible que el Gobierno ha permitido que se instalen concesiones de turismo, aprovechamiento de madera, caza, pesca, industrias de cuero y carne de lagarto e incluso pistas de aterrizaje?

Pero la farándula continúa cuando el viceministro afirma que "el TIPNIS es la ruta del narcotráfico”.
 
De ser así, ¿cuál sería el origen de la materia prima que utiliza dicha ruta del narcotráfico? ¿Sería la hoja de coca del Perú o quizás la de Colombia que es traída en avionetas a esas pistas clandestinas para ser transformada en pasta base o cocaína?

Cualquiera que conoce la zona sabe la respuesta, así que el viceministro lo único que hace es dispararle en el pie a los productores de hoja de coca del Chapare.

Hace cuatro días el TIPNIS era un rincón marginado del progreso por "ambientalistas coloniales”, según el Vicepresidente; hoy resulta que el TIPNIS es un antro del narcotráfico que será limpiado gracias a una carretera. 

Cada día los voceros del Gobierno esgrimen un argumento diferente: árboles intocables, imposibilidad de hacer escuelas, existencia de 50 mil hectáreas de actividad ganadera y rutas del narcotráfico de una materia prima de origen desconocido… Hemos pasado de la tragedia a la farsa, como diría Marx.

Hace casi seis años escribí esta carta pública al presidente Evo Morales cuando consideraba que el conflicto de la carretera por el TIPNIS era una tragedia. Hoy la releo pensando en este nuevo momento en el cual la burla a la inteligencia de los bolivianos ha tomado el centro de la escena.
 
Carta al PresidenteSeptiembre 28 de 2011

Presidente y hermano Evo Morales:

Desde el 2006 Bolivia ha mostrado liderazgo al mundo en entorno a los desafíos más cruciales de nuestro tiempo. Hemos logrado la aprobación del Derecho Humano al Agua y el Saneamiento en las Naciones Unidas, e impulsado una visión de sociedad basada en el Vivir Bien en vez del consumismo.

No obstante, debe haber coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. No se puede hablar de defensa de la Madre Tierra y al mismo tiempo promover la construcción de una carretera que hiere a la Madre Tierra, no respeta los derechos indígenas y viola de manera "imperdonable” los derechos humanos.

Cómo país impulsor del Día Internacional de la Madre Tierra tenemos la gran responsabilidad de dar el ejemplo a nivel mundial. Nosotros no podemos repetir las recetas del "desarrollismo” fracasado que ha llevado a la relación de la humanidad con la Madre Tierra a un punto de quiebre.

Es incomprensible que promovamos la realización de una Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas para 2014 si no somos vanguardia en la aplicación de la "consulta previa, libre e informada” a los pueblos indígenas dentro de nuestro propio país.

La Octava Marcha Indígena tiene planteamientos incoherentes e incorrectos en relación a temas como hidrocarburos y la venta de bonos de carbono de los bosques que mercantilizan la Madre Tierra (conocido como REDD). Pero su preocupación por la construcción de la carretera es justa.

Miles de delegados de los cinco continentes que participaron en la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los derechos de la Madre Tierra están profundamente contrariados por la posición del gobierno de Bolivia.

El conflicto del TIPNIS nunca debió haber existido. La integración caminera es necesaria pero no a través (de él). Es cierto que será más caro construir una carretera que no va a través del TIPNIS.
 
Pero tratar de ahorrar 200 o 300 millones de dólares sin tomar cuenta los costos socio ambientales es ir en contra de los principios del Vivir Bien.

Para cerrarle el paso a la derecha que quiere instrumentalizar la protesta para retornar al pasado debemos ser más consecuentes que nunca en la defensa de los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas y los derechos de la Madre Tierra.

Aún es posible resolver esta crisis si se suspende definitivamente la construcción de la carretera a través del TIPNIS, llevamos a la justicia a los responsables de la represión a la marcha indígena, e iniciamos un amplio proceso participativo de debate nacional para definir una nueva agenda de acciones en el marco del Vivir Bien.


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