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Afrodisíacos, ¿mito o realidad?

Afrodisíacos, ¿mito o realidad?
elmundo.es/ Ana Sierra
Llamamos afrodisíaco a cualquier sustancia que se asocie al incremento del deseo sexual. Su nombre rinde homenaje a Afrodita, diosa griega de la fecundidad y la energía primaveral.
Aunque nuestro mejor afrodisíaco sea el cerebro, nuestra sociedad se empeña en buscar soluciones milagrosas fuera de éste. Estamos acostumbrados a la típica pastilla creyendo que lo soluciona todo, sin tener que hacer esfuerzos. No queremos complicarnos descubriendo las causas de nuestra falta de deseo. A veces preferimos sustancias asociadas a creencias mágicas y mitos tradicionales que sustituyen la terapia sexual y el, puede que agotador, trabajo emocional, resolviendo bloqueos, enfrentándonos a nuestras sombras y cambiando comportamientos instaurados que no nos sirven ya. Es mucho más cómodo tomar algo que pensemos que activa la magia y nos permita seguir con nuestra 'ceguera'.

¿Funcionan?
Efectivamente, muchas de estas sustancias funcionan. Pero gran parte de este éxito se debe al conocido como 'efecto placebo' que reza lo siguiente: si creo que funciona, funcionará.
Sin embargo, existen pocas evidencias que apoyen la efectividad de la mayor parte de los denominados afrodisíacos naturales. Muchos no sólo no aportan los efectos positivos a los que están asociados sino que, además, pueden resultar tóxicos o hacer que ciertos animales se encuentren en peligro de extinción, como sería el caso del cuerno de rinoceronte.

Es cierto que determinadas sustancias generan efectos asociados a la activación del deseo. Este el caso del cardamomo, planta originaria de la India que, al ser picante, genera calor corporal, como ocurre con el jengibre, teniendo un efecto vasodilatador. Esto hace que se confunda este calor con el generado por la activación sexual, pero únicamente tendría efecto afrodisíaco si la persona presenta una predisposición erótica y las circunstancias le son de su agrado.
 
Por ejemplo, si se encuentra con una persona que le atrae le facilitará la activación y potenciará las sensaciones de deseo. Por el contrario, si está con alguien que no es de su agrado, es posible que se levante a abrir una ventana para que entre el fresco y en ningún momento sentirá que su deseo sexual se activó. Si se encuentra en una época de estrés, quizá lo asocie a la activación de la ansiedad. Por lo tanto, el factor cerebral vuelve ser el que ofrecería la connotación sexual o no.

Algunos alimentos contienen principios activos facilitadores sexuales, como sería el caso de las ostras, que nos proporcionan grandes cantidades de zinc. La insuficiencia de este metal en nuestro organismo no permitiría producir la suficiente testosterona y esperma. Pero, una vez más, aunque les inunde la testosterona, si no existe predisposición sexual, no hay nada que hacer.

Muchos nos ofrecen vitaminas o nutrientes que nos dan energía, nos hacen sentir bien y facilitan las funciones de nuestro organismo, incluidas las sexuales. En otros casos, la similitud del alimento con los genitales, asociada a la energía que nos ofrecen, es suficiente para que nos active sexualmente, como es el caso de los plátanos, con forma de pene, las fresas asociadas al glande masculino, la papaya a la vulva y los aguacates a los testículos.

Complementos para alcanzar el clímax
¿Qué cantidades hay que ingerir para que funcionen estos principios activos de los alimentos? Muchas sustancias denominadas afrodisíacas, aunque contengan sustancias activadoras sexuales, tendrían que tomarse en enormes cantidades para que hicieran realmente efecto. Pero parece que esta cuestión está solucionada con mi último descubrimiento, los chicles funcionales.

Aunque ya había probado los clásicos chicles para el mareo, nunca imaginé ponerme a mil tras masticar el delicioso WUG Clímax o Passion, con sabor a menta y edulcorado con glucósidos de esteviol. Sus principios activos naturales, que se asimilan de manera instantánea mediante la mucosa bucal, se deben a su potente composición: Miura puama, Damiana, Maca andina, Ginseng y Rhodiola Rosea. Vigorizantes algunos, otros generadores de buen estado anímico y todos facilitadores de la activación del deseo y del rendimiento y potenciación sexual.
En este caso, también es necesaria una buena predisposición. El cerebro siempre está presente.
Por lo pronto, me voy a tomar un chicle, que esto promete.

Los afrodisíacos más extraños
Comer carne de cobra, de lobo, pene de tigre o pez globo, están asociados a la creencia de aumentar su libido. Pero cuidado, este último, si no está bien cocinado podría matarle. Pepinos de mar, hormigas reina cortadoras o sopa de nido, sí, nidos construidos con saliva de pajaritos y ramitas, son considerados potenciadores sexuales.

La mosca española o viagra natural, como también se conoce, irrita la uretra, produciendo comezón, y esta se confunde con la activación sexual. Una locura. El Balut, es un huevo de pato con un embrión de unas 20 semanas de gestación, más efectivo para purgarse, creo yo, porque solo pensar en comer eso, me ha bajado la libido por un año, al menos. Y para curar males sexuales, en Zimbabue se utiliza la orina de babuino, ya puede funcionar para que justifique el mal trago.

No sé cómo lo verá, pero yo me quedo con la canela y el chocolate de toda la vida que, aparte de estar deliciosos, dan calorcito y la suficiente energía como para acabar haciendo el salto del tigre, si se tercia. En definitiva, si desea activarse sexualmente y le estimula más asociar el término 'afrodisíaco' a determinados alimentos y sustancias, adelante. El cerebro manda y quizá esté de su parte.


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