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Carlos Miranda Pacheco
Hablando de energía

Nuestras reservas y contratos de exportación de gas natural

Nuestras reservas y contratos de exportación de gas natural
Estimado lector, la última información oficial, de 2013, es que el país tiene 10TCF de reservas de gas recuperables. Con esa base se pueden hacer algunas estimaciones a mediano plazo. Veamos.

 El contrato de exportación de gas a Brasil, (YPFB-Petrobras), que fenece en 2019, es, sin duda, el mejor contrato de exportación de un recurso natural que hemos tenido en nuestra historia. Los ingresos que ha percibido el Estado por esta operación son más de 31.000 millones de dólares.
 
Además, ha hecho posible la construcción del gasoducto Santa Cruz- Porto Alegre. Por su lado, Brasil ha incorporado el gas a su menú energético, eliminando problemas de contaminación.

 Lamentablemente, el gobierno brasileño está dando todas las señas para no renovar el contrato.
 
 Si tuviéramos más de 7 TCF’s de reserva disponibles o planes muy definidos para obtenerlos se habría logrado su renovación.  Como una herencia de ese contrato altamente satisfactorio para ambas partes, estaría quedando un gasoducto de 30” de diámetro y casi 3.000 Kilómetros de largo, cuya mayor parte atraviesa el este de Bolivia y el oeste del Brasil, por zonas despobladas. 

 No es usual abandonar un gasoducto después de 20 años de uso, más aún en este caso, en el que Brasil planeaba utilizar esta línea como uno de los mejores instrumentos para lograr el desarrollo del Matto Grosso. 

 En un último esfuerzo por lograr algún uso del gasoducto, el Estado brasileño está patrocinando que YPFB venda gas a empresas brasileñas, que podrían sumar de 8 a 10 MMm3/d.

 El segundo gran compromiso de exportación que tenemos es con Argentina, a través de dos contratos entre YPFB y la Empresa Nacional Argentina de Energía SA (Enarsa), uno firme y otro de volúmenes interrumpible que fenecen el 2027.

 Además, las empresas se comprometieron a ampliar sus facilidades de transporte. Para este efecto nosotros debemos ampliar un ramal de 30” en la parte sur de nuestro sistema de transporte. Ahora Enarsa tiene la obligación de construir un gasoducto de Campo Duran hasta Buenos Aires, de 24” y 1.400 Kilómetros de longitud, este gasoducto atraviesa seis provincias argentinas. Este gasoducto es llamado el Gasoducto del noreste Argentino (GNEA). Nosotros hemos cumplido con nuestra parte de la ampliación y a ENARSA le faltan 100 Kilómetros para poder conectar con Campo Duran.

 Sin que se conozca oficialmente, Enarsa ha decidido utilizar el gasoducto por unos años, sin decir cuántos, como un "pulmón” de almacenaje de gas para cubrir las demandas pico de invierno del sistema argentino.

 Aparentemente,  ese novel e ingenioso uso de un gasoducto está siendo originado por dudas de que Bolivia pueda cumplir sus compromisos de exportación de gas. Duda no justificada porque con el retiro de Petrobras como comprador de nuestra producción de gas quedan suficientes reservas para cumplir el compromiso con Argentina.

 En síntesis, tenemos dos contratos que terminan en un próximo futuro por falta de reservas, dejando como herencia también dos gasoductos sin uso.

 Tratando de ser positivo, me permito citar una de las máximas de la industria petrolera "gas is market driving”, que significa que la existencia de mercados promociona la producción de gas.

 Entonces la gran pregunta es ¿por qué no podemos encontrar más gas y aumentar reservas?
 Una rápida revisión de nuestra historia petrolera muestra que los grandes descubrimientos de gas y petróleo en nuestro país han sido realizados por empresas petroleras transnacionales operando en el territorio al amparo de una legislación acogedora a la inversión privada.  En esas condiciones, las inversiones acompañadas de un know how respectivo, han dado los resultados que se buscaban. 

 No se ha podido lograr el retorno del capital privado extranjero a la exploración petrolera. El pensar en un cuarto de conversión de la política económica del país y de la Ley de Hidrocarburos no es un tema de solución a corto plazo. Por tanto, todas las esperanzas de lograr mayores reservas están en manos de YPFB.

 El hecho de que nuestra empresa estatal está gastando grandes sumas anualmente en exploración sin resultados positivos daría la impresión que no tiene el know how que traen las empresas petroleras privadas. YPFB debe solucionar esta falta dotándose de personal altamente calificado en exploración.


Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y experto de hidrocarburos.
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