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Investigación destapa tráfico de condecoraciones en la Policía

La Fiscalía Policial descubrió que en la institución verde olivo se puede conseguir certificados a través de influencias y burlando el conducto regular.

Investigación destapa tráfico de condecoraciones en la Policía

APG. Una formación de oficiales de la Policía Boliviana en febrero de este año.

Sergio Mendoza  / La Paz
 
Una investigación de la Fiscalía Policial destapó  el tráfico irregular de condecoraciones dentro la institución verde olivo. En febrero de este año se emitió una acusación  en la que  responsabilizan a  15 uniformados.
 
En  2016 se observó irregularidades en las condecoraciones presentadas por 12 oficiales para sus ascensos. Los sellos y las firmas de los generales que estaban en esos certificados no correspondían con los originales y se sospechó de una falsificación.
 
El entonces director general de Personal,  Víctor Hugo Oña, cuya firma se encontraba en estos documentos, denunció que habían falsificado su rúbrica.
 
Hechas las indagaciones se supo que el año pasado se modificó el reglamento de ascensos. Los subtenientes necesitaban más puntos de los que habían calculado si querían convertirse en tenientes  y el tiempo les jugaba en contra. Fue así que algunos acudieron a favores con conocidos, allegados al entonces comandante general de la Policía, Édgar Téllez, para alcanzar los 500 puntos que se les exigía.
 
Se estableció que  el ayudante de Órdenes de Téllez, que levantaba el nombre del general, ordenó a un subordinado elaborar condecoraciones "Al Valor” y "Al Mérito” para tres oficiales sin el respaldo necesario. Además, consiguió certificados para otros tres oficiales,  seis en total.
 
Por ello la Fiscalía Policial lo acusó por dos faltas graves contenidas en la Ley de Régimen Disciplinario y que pueden implicar el retiro de la institución hasta un año como sanción.
 
Al menos siete de los oficiales que recibieron condecoraciones de forma irregular dieron algunos datos de cómo los consiguieron.
 
"Estaba preocupado por la excesiva cantidad de puntaje que me pedían. En ese momento (un subteniente) me dijo que tenía amigos que eran ayudantes y miembros de seguridad del general Téllez, me dijo que hablaría con ellos y vería qué podría hacer para ayudarme”, declaró uno de los investigados. 
 
"Con el fin de obtener algo de puntuación para mi ascenso recurrí a gestionar (los certificados) con (el ayudante de Órdenes). Él me llamó y me dijo que ya había gestionado las condecoraciones mencionadas y que las pasara a recoger”, dijo otro. 
 
 "(Un subteniente) me comentó que personal que trabajaba en el Comando General le había ofrecido darle condecoraciones para poder obtener puntaje, de esa manera, ante la necesidad de obtener el  puntaje, yo le pedí el favor”, añadió un tercero.
 
Uno recogió el certificado en la puerta del Comando, otro en el patio, otro por el Cementerio General. Ninguno especificó por qué merecía el diploma.
 
También existe un informe de la División de Diplomas y Resoluciones que refiere que no hay copias de descargo de las condecoraciones de los oficiales investigados.
 
Un reglamento de la Policía señala que las condecoraciones serán otorgadas bajo ciertos requisitos. Por ejemplo, sólo puede ser a iniciativa del Comando General, Subcomando, Inspectoría, Estado Mayor o los comandos departamentales. Además, debe haber un informe de la Dirección Nacional de Personal que sustente los méritos del uniformado. Este informe a la vez se basa en las evaluaciones que hacen los jefes de las unidades.
 
 Por último es un consejo integrado por el comandante general, el director de Personal y el director de Relaciones Públicas  el que emite la resolución.
 
 Una fuente cercana a la institución del orden refirió que las condecoraciones no se las recoge de cualquier lugar, como la puerta o el patio del Comando, sino en oficinas de la Dirección de Personal o de Relaciones Públicas, y además bajo registro. "Cuando se entrega, debe haber una constancia que diga yo entregué y tú has recibido, nada de esto hubo en estos casos”.
 
La Fiscalía Policial acusó al ayudante de Téllez por una falta grave;  pero señaló que otros nueve oficiales sólo incurrieron en una falta leve: "incumplir instrucciones superiores”, pese a que algunos de ellos reconocieron que consiguieron condecoraciones de forma irregular, cuyas firmas y sellos al parecer fueron falsificados.
 
  Además, sostuvo que otros cinco uniformados, intermediarios para conseguir los certificados, incurrieron  en una falta leve, como es "no cumplir instructivas administrativas internas de cada unidad”. 
 
Se los declaró inocentes de faltas graves como: "Recurrir a influencias o recomendaciones para obtener prebendas en beneficio personal” u "ostentar condecoraciones sin respaldo legal”.
 
El general Téllez fue citado como testigo en la investigación policial. Él, al igual que Oña, declaró que las firmas de los certificados observados no eran suyas y que seguro se trata de imitaciones perfectas. Dijo que los documentos que tenía que firmar se los pasaban sus ayudantes. 
 
Resaltó, en su última declaración, que en ningún momento instruyó a su ayudante de Órdenes que haga elaborar condecoraciones de forma arbitraria.
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