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Alan Quino dejó el sueño de ser ingeniero por su familia

El joven logró concluir el bachillerato, pero casi de inmediato se convirtió en el jefe de hogar. Trabajó de albañil y de cargador de bolsas en la ciudad de El Alto.

Alan   Quino dejó   el  sueño de ser ingeniero por  su familia

Sara Aliaga / Página Siete. Alan observa el féretro de su hermana en el cementerio Prados de Ventilla, el domingo.

Página Siete  / La Paz 
 
Alan Quino, el joven  que cargó en hombros la situación de su familia para que Eva y sus hermanitos no pasen hambre, tuvo que abandonar su sueño de  ser ingeniero de sistemas para sostener a su familia. 
 
Las penurias que pasaron desde que sus padres Eliseo y Lourdes  dejaron de trabajar,  por estar gravemente enfermos, no le hicieron pensar dos veces y consiguió empleos eventuales de albañil y cargador de bolsas en los mercados por unas cuantas monedas. 
 
Lo poco que ganaba (50 bolivianos) servía sobre todo para pagar el alquiler de 200 bolivianos de la vivienda en la que se encontraban todos en el barrio Juntuma de El Alto. Hacinados, con hambre y frío la familia intentaba salir adelante, aunque al final sus padres se rindieron.
 
Alan soñaba con ser un ingeniero en sistemas, pero sus paupérrimos ingresos no le permitían costearse los estudios ni le alcanzaban para cubrir los gastos de los medicamentos de Eva y de sus padres, que ahora están internados en el hospital.
 
Se siente frustrado, pero tiene que seguir trabajando para mantener a sus hermanos.
 
"Yo he salido bachiller”, pero  "no teníamos qué comer” por eso se empleó en trabajos eventuales. Relató que a sus padres les daba vergüenza pedir ayuda a otras personas para aliviar la carestía en su humilde hogar. 
 
La madre, Lourdes Quino,  recordó    a Alan  entre lágrimas desde su lecho en el Hospital de Clínicas de la ciudad de La Paz. "Mi hijo, mi querido hijo, le hacían cargar cosas pesadas cuando trabajaba como albañil”.
 
Bachiller 
 
 Alan terminó el colegio en 2016. A inicios de este año, sus padres ya no pudieron trabajar más porque cayeron gravemente enfermos. Dijo que se puso a trabajar como ayudante de albañil, pero "el dinero no era suficiente” para mantener a su familia. 
 
No duraba mucho en los precarios trabajos que encontraba. Sus empleadores desconfiaban de él y no le daban la oportunidad de continuar trabajando con ellos. Pero él nunca se rindió y continuó buscando otros empleos porque estaba obligado a hacerlo, por ser el mayor de sus cuatro hermanitos, entre ellos Eva, quien  murió la pasada semana. Alan tuvo que hacerse cargo de los trámites del funeral y fue el único que estuvo presente en el entierro de la menor que también padecía de epilepsia.
 
Dijo que en este momento de su vida, después de ver cómo su familia se desintegraba, lo único que quiere es verlos unidos.
 
Los menores fueron traslados al hogar transitorio  24 Horas  de la ciudad de El Alto. Pese a la valentía que mostraba ante la partida de Eva, hubo un momento en el que se quebró y reconoció lo duro de la situación.   
 
"Eva sufría de convulsiones dos a tres veces al día. Nadie podía atenderla, no comía. No había dinero para comprar alimento y medicamentos”, contó en un momento entre sollozos. 
 
La semana pasada este medio llegó al lugar donde vivía la familia de Eva Quino. Ella, sus padres y sus hermanos vivían en un cuarto de dos por tres metros. Dormían en colchones de paja en el piso. Alan contó  que como consecuencia de la falta de dinero, todos sus hermanos Antonio, de 13 años;  Serafina, de siete; Andrés, de ocho,  dejaron de ir a la escuela. Mientras su  hermana Paola, de tres, se quedaba en casa con sus  padres.
 
"Ninguno de mis hermanos va a clases por falta de dinero. Yo he salido bachiller. Mi hermano que me sigue estaba en el colegio y lo dejó. Quisiera que terminen como yo”, declaró a los medios que asistieron al sepelio de Eva.
 
Pobreza   lacerante
  • Familia Los hermanos Antonio (13), Serafina (7), Andrés (8) dejaron de ir a la escuela. La menor de ellos,   Paola (3), se quedaba en la casa junto a sus padres. Ahora  Eliseo y Lourdes se encuentran internados en el Hospital de Clínicas con un diagnóstico reservado. 
  •  Estudios  "Ninguno de mis hermanos va a clases por falta de dinero. Yo he salido bachiller. Mi hermano que me sigue estaba en el colegio y lo dejó”, lamentó Alan. 
  • Gravedad Alan Quino salió bachiller el año 2016. A inicios de este año sus padres ya no pudieron trabajar más porque cayeron gravemente enfermos y el joven tuvo que abandonar su sueño de ser ingeniero en sistemas. Confesó que se siente frustrado por esta situación, pero no tiene otra alternativa.
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